domingo, 21 de septiembre de 2008

Hipotesis ( tesis de una hipoteca)


¿Qué precio tiene echarte de menos?
La melancolía tarde o temprano cuesta cara
las facturas se amontonan
y no hay forma de hacerlas arder.

No me importan las deudas
una hipoteca nueva solo son
cinco o seis poemas más
a lo sumo doce,
pero el poeta paga con sangre y tinta
y son cosas que se cambian o regeneran,
(tengo deudas hasta con la pluma).

En este echarte de menos se suma la lluvia
que por fin ha decidido mojarme la frente,
repartir humedades en mi cuerpo algo más arriba del ombligo
es uno de sus planes (el cual agradezco).

Todavía no sé el precio de este poema,
quizá un par de noches insomnes.
una visita al minibar de mi salón,
una llamada a … dos llamadas… tres…
y sentir de nuevo el vacío en mi espalda,
el único vacío que me llena.

6 comentarios:

mofin dijo...

si sólo son 12...los tengo.
en 2 noches...en 2 noches??
2 noches...joder, quién se encargaba del cuando?

Caste dijo...

la melancolía cuesta cara, muy cara...a veces una hipoteca nueva
es dejar de escribir poemas...

como siempre, un placer leerte...

gracias Loida

Cristal Violeta dijo...

Del cuando se encarga el destino y la verdad es que a veces dejo de creer en él.
Las noches no pueden numerarse, ni los abrazos, solo las llamadas que eso ya es demasiado.
Salud chico tripolar

Cristal Violeta dijo...

Pero Antonio... dejar de escribir poemas es como dejar la basura dentro de casa, hay que dejar que salga todo, lo bueno y lo malo, lo que duele y lo que nos sana.
Ya sabes que a mi sigues en-cantando.

Muaaaaaaaaaaks!! Y mas besitos al nene de la naricilla simpática,

Anónimo dijo...

Ahí estaba él...más ingenuo se movia, intentaba recoger los vidrios rotos de su mundo de cristal( el de ella), A través del reflejo se observaba su belleza, sus anhelos, sus dolores, sin embargo no tenía claridad en todo.
A pesar de no ser las causa de los dolores, se esmeró en reconstruir pacientemente un nuevo mundo y cerrar las fisuras del anterior y reoger y quere pegar los pedazos, no le importo herirse con los cristales, porque ciertamente intentaba con amor y paciencia.
Con profundo deseo y anhelo esperanza todo transcurría, cargaba sobretodo con una pizca de ingenuidad.

Cuando de pronto se dió cuenta que era ella .... una y otra vez se encargaba de tirar y destrozar la bola, una y otra vez, no permitiría que nadie la destruyera, prefería más bien ser ella misma.

Él limpio sus heridas pero no le preocupaban luego esperaría a que sanaran, Se encargo de verla a ella, lo hacía con honesta ternura y se negaba a abandonarla.

Fue una súplica de ella...realmente ella no queria vivr de otra forma , lo rechazó y el se fué

Cristal Violeta dijo...

Las cosas no siempre son lo que parecen, pero eso no hace falta que te lo diga...tiempo al tiempo.