viernes, 20 de junio de 2008

Sin censura


Hay democracia en el estado de mi cuerpo
la censura es para los mediocres;

el fuego,
la ira
y el descaro
solo se apagan con buen sexo
(o una guerra plagada de autoestima excitada),
unos cuantos vaivenes que me hagan olvidar
que la decencia se esconde en mi cadera
bajo la goma de la ropa interior.

Hay solo una forma de mantenerme callada,
espero que la deduzcas en algo más de media hora
o mañana no sabrás ni cómo me llamo en realidad,
porque aunque no lo creas
cuando quiero querer, nada es lo que parece
y no me preguntes por qué,
permite que las niñas malas nos guardemos algunos secretos

2 comentarios:

Jose Imaginación dijo...

Hay un componente maligno en este poema que lo hace muy atractivo.

Cristal violeta dijo...

Y ese tipo de maldad no hace daño a nadie , verdad?
Bienvenido a mi mundo Jose ( viva la imaginación)