miércoles, 15 de abril de 2009

Ya lo dijo Batania


Se ensucian los días de memorias
no basta un plumero para limpiarlos,
ni soplar todo lo fuerte que se sabe,
siquiera cerrar los ojos
contar hasta tres y volverlos a abrir,
como si en un acto de magia
todo fuese a desaparecer de repente.

Se manchan las tardes de recuerdos
y no hay espacio suficiente para ellos
se amontonan a la salida de los párpados
y sostienen al sueño
para que no vaya más allá de las pestañas,
para que las ilusiones no arañen las niñas de mis ojos,
ni de los tuyos,
quién sabe.

El reloj resta minutos
en una cuenta a favor propio,
ayer se lo leí a Batania,
tu reloj de pulsera
barniza el nogalde
tu propio ataúd
y ya no sé si quise morirme
o vivir con rabia para joder al tiempo,
tal vez por eso no lleve relojes,
tal vez por eso nunca mire atrás,
para no ver cómo se pierden las cosas.

Revolución

Dice que me quiere cinco
y yo me enfado
porque no me gusta la rima con ese número,
porque sale ganando hasta cuando dice que me quiere,
y a mí que me gustaría que me dijese algo así como
“ Te quiero ocho” o
“Te quiero de aquí a Logroño”
por lo menos con esa rima me llevo un orgasmo seguro.
Pero las cosas cambian
y al final las mujeres tenemos que comprar consoladores de goma,
de esos que no se cansan nunca
(y si se paran les cambias las pilas),
con colores pastel y olores de fresa,
de esos que no preguntan indiscreciones.

Lo llaman revolución
cuando es mera adaptación,
alivio del estrés, del escuatro, del es...cinco
¿Cinco?
Vaya…
al final siempre, siempre, siempre
salen ganando ellos.

Jet lag


Y de pronto me siento como un gato sin pelo ni uñas, desprotegida, desnuda, sola.
Es lo que tienen los aeropuertos, que la gente va o viene, pero nadie se queda, siquiera los guardas de seguridad se quedan.
Soy un gato, sí, pero de esos que odian dormir en un sillón, de los que se enamoran de los perros y envidian a los pájaros. Soy un gato con miedo a las alturas y aquí estoy, esperando un avión que me lleve de vuelta a mi mundo, aunque mi mundo se componga de pedacitos de otros mundos ajenos y se tambalee cada vez que alguien se aleja de mí, aunque lo niegue, aunque me cuente cuentos a mí misma diciéndome que nadie ni nada me importa más de lo que me importan las cosas que no me importan demasiado.
Ahora estoy abisagrada a esta mesa con mi medio sándwich que sabe a queso rancio, una botella de agua a medio beber, el bolígrafo danzando entre los dedos y dudas, y con la certeza de que mi única salvación se encuentra aquí, sentada en esta silla.
Soy tan pequeña (o el mundo muy grande). Por más que lo intente no consigo sonreír diez veces seguidas sin sentir después ganas de llorar. Me extingo un poco en cada lágrima y sin embargo siento alivio con cada gota.
Quiero saber querer sin dejar de quererme y dejar de querer cuando no me quieren, tal vez si lo logro encuentre la clave de este cubo de Rubik que me posee, tal vez entonces pueda dejar de soñar sentada en sillas de aeropuerto con un cuaderno delante lleno de palabras incoherentes.
Pero todavía no ha llovido lo suficiente, no puedo pensar en azul, ni sentir en azul, todo es de un gris que abruma y entre tanta niebla me pierdo a mí misma, no me oriento porque no grito, ni grito por no asustarme o estorbar este letargo, pero indudablemente tengo miedo, un miedo atroz de volver a los poemas que hablan por mí, porque no soy solo la mano que dicta la letra, soy verso, la metáfora que nadie logra comprender, y me releo intentando encontrarme de nuevo, pero me pierdo cada vez que me escribo y al buscarme busco a otros olvidándome de mí, sin darme cuenta que ese “tú” que busco en realidad es el “yo” que no encuentro.

Barajas 14-4-09

martes, 7 de abril de 2009

Ser o no ser


Se puede nacer hombre y tener suerte
pero la suerte se lleva entre las piernas
no es como colgar el calcetín en la chimenea
y esperar que Papa Noel venga y te lo llene,
se nace con ella,
como con las tristezas, dicen.

Hay un escaparate inmenso para ellas
donde ellos se asoman
y no ven más que nubes de algodón con olor a nubes,
chicas vestidas de blanco que saltan y bailan,
las veo
y no puedo más que desear tener la regla todas las semanas.

Un mago sin chistera
me dijo que ansiaba ser mujer,
pienso que si fuese mujer ya no sería mago,
sí, tendría la suerte que se lleva entre las piernas
y posiblemente algún día sería un huevo Kinder,
pero los magos dan equilibrio al caos
y consiguen que las chicas de los anuncios
vuelvan a reír después de llorar.

Para Billy MacGregor...

viernes, 3 de abril de 2009

De vuelta


Vuelvo a no dormir,
a las noches insomnes,
a hacer montones con cosas
con pares y cabos sueltos
que nunca consigo enlazar.

Vuelvo a revolverme en la cama
a despertarme con las manos sobre mi pecho
y los pies helados,
a pensar más de la cuenta
y olvidar como se olvida,
a beber más de lo que como
a llorar menos de lo que siento,
a no llamar pidiendo auxilio
a mirar en el espejo a esa extraña que se disfraza de mí.

Vuelvo a las andadas,
siempre descalza,
a olvidarme la ropa interior al salir a la calle
y recordarla justo antes de la ducha,
a odiar al mundo y su condicionalidad.

Vuelvo,
siempre vuelvo
al menos es mejor que perderse para siempre.

miércoles, 1 de abril de 2009

Filoanálisis


Le quiero porque dice que no es poeta,
que es un perfecto imperfecto
y que sus virtudes solo lo son cuando yo le miro,
porque no consigo recordar desde cuándo intento olvidarle.

Le odio porque le necesito
más de lo que la necesidad requiere,
porque no me importaría que me mintiese
y me dijese que en mí abarcan todos los nombres de mujer
y que todas las medias rotas fueron mías,
que de todas las bocas pervertidas solo ansía una.

Y en este estado de clausura de palabras
donde solo consigo amontonar letras
nace la necesidad frustrada de sentirme desnuda a su lado,
de tocar su piel y perderme en la demencia, en la sinrazón,
enredarlo en mi maraña inestable y aferrarme a él
que es el único vértigo que me asusta,
y nuestros miedos pelean mientras nosotros huimos
en direcciones contrarias para volver a encontrarnos
siempre en el mismo punto.

martes, 31 de marzo de 2009

Madre de madre ( in memorian)

Ya es tarde,
porque los soles que alumbren tus ojos
ya no saldrán por el este,
los abrazos que reciba no serán de tus brazos
y mis manos extrañaran tus dedos;
se han dormido las canciones a la vera de tus labios,
ya no suenan,
y mis oídos no quieren más que volver a escucharte.

Te escribo ahora
mientras todavía recuerdo lo suave de tu sonrisa,
lo mía que era tu piel, lo tuya que era la mía,
“te pareces a ella”, dice siempre mi madre,
y yo que ansiaba ser como tú,
y aprender a untar mantequilla en el pan
y conseguir que el azúcar no se desparramase sobre mi vestido
a la hora de la merienda.

El ganchillo era un arte hipnótico
un juego de malabares que nunca llegué a descifrar.

Te escribo ahora
porque tengo miedo a perderte, a perderte del todo
y que el olvido sea una costumbre de domingo por la tarde,
porque tengo miedo a mañana
a que termine Marzo y saber que con él tú también te has marchado.


A mi abuela,Manuela,quien ayer se marchó de mi vida para siempre.