lunes, 13 de agosto de 2007

La tormenta


Se aproxima una tormenta.¿Qué importa que no esté nublado? Lo presiento, algo en mí lo anuncia. El pecho me oprime y mis parpadeos son cada vez más lentos. Cuando me acuesto a penas duermo. Mi gata pasa la mayor parte del tiempo tendida sobre mi y me mira a los ojos, son demasiado arrogantes como para devolver la mirada, pero la mía lo hace, solo conmigo, solo cuando se aproxima una tormenta.Salgo a la calle y miro al cielo con la esperanza de que sea el día. Nada…cielo raso para alegría del mundo que me rodea.Otro día agitado, otra noche en vela.He dormido poco, pero me despierto nueva. Sin presión en el pecho, con los ojos abiertos de par en par, mis párpados recuperaron la ligereza que los caracteriza.Algo golpea en la ventana. ¡¡Lluvia!! Me alzo corriendo de la cama y levanto la persiana. Lanzo un suspiro y pongo mi mano en el pecho. Lo sabía, sabía que la tormenta estaba cercana. Saco la mano y me caen las gotas, tantas que si juntase las dos manos podría beber el agua.Me salpica en la cara obligándome a sonreír. Un par de gotas caen en mis labios, , me las chupo.Están saladas. ¿A caso pensabas que las lágrimas son dulces?

2 comentarios:

escaldo dijo...

No se de donde nace la tristeza del mar...

Desde que puerto obligan a su tespestad a atizar a mi barco...

No lo se...

No se donde guarda los cofres naufragos, de alegria pirata ...

No lo se...

Tan inmenso es el mar...

Que aguardo en mi camarote,
sin rumbo...

Dilucidando la pregunta,
que mañana te lanzare...


¿Te los cambio por mi vida?

Loida dijo...

Cada vida tiene sus propios tesoros
y sus tormentas que arrecian
contra el barco que timonamos.
Las temestaces luchan
por volcarnos la barca.
Rema marinero...
llegarás a buen puerto